martes, 24 de febrero de 2015

DÍA 8 - 29 de Diciembre, 2014...

Esta mañana bien temprano, y luego de un poco de bochinche, Milo, Martín y Luchi emprendieron camino al pueblo a recolectar más sustancias alimenticias, ya que hoy era el día estipulado, y luego retrasado, de partida. Esperan volver antes de la nochecita. Año Nuevo transcurrirá entre los verdes y la frescura de Huertas Malas :) Veremos si más luego pasamos o no por el río Quilpo.
Entonces somos Male, Lucas y yo quienes mantentremos en pie el campamento por este día. Amanecimos a mate y chapatis (Qué raro, no?), para luego cada uno dedicarse a su placer. Yo lavé unas ropas y me fui río abajo a ver la gran cascada que hay. Es muy linda! Volviendo, pegué patinada y me caí enterita con zapatillas y todo, al pozón del río donde estuvimos rancheando ayer. Todita mojada jajaja. Lucas y otra chica me ayudaron a salir, y lo bueno es que la mochi peque del Milo es bastante impermeable por lo que no se mojaron las cosas de adentro, especialmente...la cámara! Ese era mi único miedo en verdad. La macana es que ahora no tengo nada de ropa seca, pero espero que para la noche ya se haya secado algo. Y me apenan las zapas. Igual me causa mucha gracia!!!! Ya que estaba mojada, me dí un chapuzón en otra parte del río. El agua está fresca y hay bastantes nubes en el cielo.
A la aguada se sumaron Luquitas y Male después de un rato, y así estuvimos... al solcito que pega, hasta que comenzaron a gruñir los estómagos. El menú fue arroz con lentejas, cebolla y manzana: ñami! A la tardecita llegaron los muchachos cargando víveres, sorpresas y a Tomi! Después de mucho tiempo, o eso parece al menos, vamos a comer carne. El fogón nocturno estuvo compuesto por vinito tinto que alegra el corazón, tiras de carnecita pa´ chuparse los dedos, el infaltable arroz con verduritas, cuentos de miedo y anécdotas, y mucha sonrisa. Paulatinamente el cansancio fue ganándonos a todos.
Volví a tener sueños de mucha angustia. No los recuerdo, pero me queda esa sensación. No estoy durmiendo cómoda, es más... me duele todo el cuerpo, pero al mismo tiempo duermo bien. Me despierto mil veces, y me levanto descansada.

Estos días salto de un estado de placer a la tristeza más profunda e infundada de un momento a otro sin razón. Está todo bien y la estoy pasando muy lindo. La compañía es amena y el lugar es bello. Y, sin embargo, de a momentos me encuentro aburrida y desanimada. Desmotivada, sólo con ganas de quedarme acostada en la carpa. Siento que hay algo que no logro conectar (o desconectar) en mí. Y no logro entender ni siquiera qué es...


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