jueves, 26 de febrero de 2015

DÍA 52 - 11 de Febrero, 2015...

Sin posibilidad de duda alguna, este ha sida el día más sorprendentemente excepcional el viaje. Otro viaje dentro de un viaje. Siendo las 11:30hs, Milo y yo emprendimos camino hacia San Juan, un pueblito más pequeño que queda a aprox. 3, 4 horas de caminata de San Isidro. El camino emprezó subiendo, siguió subiendo, y terminó subiendo, llevándonos hasta un collado de alrededor de 4000msnm con una de las vistas más alucinantemente hermosas que he tenido el placer de vislumbrar. Montañas por donde se mire, con un río al fondo del valle a cada lado de uno, y ambos pueblos a la vista. A-lu-ci-nan-te! Recién ahí el camino comenzó a bajar hasta San Juan. Y bajó, y bajóoo hasta aparecer al lado de la iglesia, entre las nubes y bajo la torrencial lluvia. Era un pueblo fantasma. Tiene con suerte 20 casas derperdigadas por ahí, y nos cruzamos con exactamente tres personas, quienes nos informaron sin mucha conversación que no había ningún lugar disponible para reposar, ya que la gente de los hospedajes se había ido a Iruya. Y no podíamos quedarnos en ningún otro lado. Frío el recibimiento, en todo sentido. 
Por ende, no nos quedo otra que seguir caminando. Nos habían comentado de un posible lugar, y hacia allí encaramos. Tras entender que estaba situado en este lado del río, nos metimos en unas casas abandonadas llenas de alta vegetación y plantaciones, donde quedamos aún más mojaditos (pobres bolsas de dormir!). Terminamos cruzando ese río al ver unas casas enfrente, donde aplaudimos y saludamos, y nadie salió a nuestro encuentro. Un camino seguía se rumbo y decidimos cainarlo sin conocer su destino. Ah! El placer de la incertidumbre! El sendero subía, bajaba y "llaneaba" en medio de un paisaje maravilloso. Lleno de montañas y quebradas, y las atravezamos todas. De las cumbres a las entrañas de La Pacha. Indescriptible realmente. Luego nos enteramos, a través del paisa de la casa que nos lo cruzamos más adelante, que estábamos yendo rumbo a Iruya. La magia de fluir!! Nuestros pies siguieron caminando, cansados tras más de 5 horas casi sin descanso pero asombrados a cada paso. Realmente nos preguntábamos: ¿Es posible que aparezca algo más a sorprendernos? Y la respuesta siempre terminaba siendo: sí! Fuimos uno con alrededores y naturalezas conmovedores, cóndores compartieron su vuelo con nuestra cercanía, caminamos en tierra roja, los colores de las montañas encandilaron nuestros ojos, encontramos cuarzos rosas (playas llenas de ellos), vadeamos ríos turbulentos tomados de las manos. Compartimos toda una aventura siempre juntos, mirándonos a los ojos y con una sonrisa para seguir adelante!! Por esto vale la pena estar viva!! Gracias Pachamamita por permitirme ser parte! Gracias Milo cor incentivarme y compartir la experiencia! Gracias Seles por animarte y permitirte disfrutar!
Llegamos a Iruya tipo 20:30hs, exaustos pero sin caber en nosotros mismos, para asombro de todos que nos esperaban al día siguiente. Fue tiempo de anécdotas, preparada de cena y, por mi cansancio, flor de sanguche de milanesa (bien merecido jaja), que fue una delicia. Prontamente me ganó el agotamiento, y me deslicé en un profundo sueño sin sueños. Ya los había vivido.

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario