"La realidad no existe. Pensaba, a pesar de que el frío de las gotas ya empezaba a traspasar de mi espalda a mis pulmones, filtrando hacia sus napas hasta el más ínfimo rocío civilizatorio circulando por las vías de la vida, esa mentirosa vida que estaba viviendo. Pero como todo va y viene en esta vida estamos inertes ante el espectáculo luminoso que escapa a lo monótono de una existencia cotidiana. Era, al fin, ni más ni menos que la alegría de verse una vez más, en paz con uno mismo. Autismo planetario. Un ejercicio practicado por una especie en conjunto, vibrando todos juntos en una sintonía desconocida para el resto. Podríamos haber correspondido con aquello, pero nos frustramos antes de comenzar a perseguirlo, destino incierto nos abraza a los dos. Lechuzas cruzaban el desierto, alamo de mula. Imaginaron, por un momento, las dos razas primitivas que en forma de lunas y soles nos regalaron una energía mágica que nos hace vibrar en sintonía con la naturaleza. No se jode loco, con la naturaleza no! ¿Cómo que no? Si quiero pasar, paso y veo. Sonrisas de guirnaldas, susurros de colores. Intuyo que algo está por pasar, se viene, se vieneee... No aguantamos! Sentimos que vamos a estallar, que no cabemos dentro de nosotros mismos! La felicidad no sólo nace, nos hace reflexionar sobre como podemos llegar al imperfecto camino del reflejo en el agua del riachuelo que solía oler a estrellas brillantes que dan luz en la fría noche de verano. Gracias a los cielos por días de colores!"
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