Este día alboreó nublado pero lindo para caminar. Armamos mini mochila y, después del imprescindible desayuno, nos encontramos con Viole (amiga del Milo de Córdoba, reencontrada en Amaicha) y compañía para partir hacia San Isidro. El camino se iba internando entre las montañas siguiendo el valle de un río. Subía y bajaba todo el tiempo y, honestamente, cansaba pero el paisaje era precioso y resultó dentro de todo disfrutable. Fuimos nueve los caminantes y, al rato de llegar, arribó también Keila con su nueva gatita. Nos instalamos en el hospedaje de Teresa, una habitación en donde todos y más pudimos tirar las bolsas, seguido de ronda de mate con empanadas de queso y pan con dulce de leche en el patio de atrás. Rancheamos también un rato en el cuarto, dormité un toque, me fui a caminar calle arriba hacia la oscuridad y las estrellas acompañadas de relámpagos (noche deslumbrante...), y luego pedimos alimentos. Mientras aguardábamos la cena, brotó guitarra en manos de Milo y Viole acompañada de sus voces <3 un momento tan lindo!
Nuestros estómagos fueron recompensados con una super milanesa con arroz, ensalada y bomba de papa (o tortilla de verduras, para los carnenogracias), muuy rico todo. Después de tamaña cena, me empezó a ganar el cansancio. Saliendo del comedor, la Viole estaba disfrutando de la noche acompañada de la guitarra, así que decidí quedarme un ratito sumando mi paz y cantando junto a ella la canción del Durazno. Es tan linda ella! Fue un momento tan vibrante :)
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