Nos levantamos bien tranquilos, desarmando campamento en paz, para alrededor de las 16hs ya estar en la ruta haciendo dedo hacia Alemanía. Y así estuvimos, con el pulgar en alto, hasta eso de las 20hs porque nadie se detuvo por nosotros hoy. Finalmente decidimos volver al pueblo a comprar un par de elementos comestibles, ranchear la plaza y tirarnos por ahí a dormir. A mí me agarró un humor malísimo por lo que me puse bastante parca y mala onda con ganas de acostarme nomás.
Volvimos al punto del dedo, luego de la bifurcación de las rutas, y nos pusimos a reposar bajo el cielo y las estrellas con relámpagos, hasta el arribo de la nueva mañana.
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