Hoy es domingo. Jaaa! Sé en qué día estoy! Amaneció nuevamente con un sol radiante y rica temperatura. Estuvo la vaga idea de partir hacia San Isidro, pero el ánimo dominguero y post lluvia nos desalentó, así que mañana probablemente será el día. El Milo se fue a caminar por ahí, y yo me quedé pegándole una barrida a la cocina y disfrutando del sol, escribiendo y leyendo.
Posteriormente me pintó una mega siesta y, cuando me levanté, Milo estaba amasando ricos chapatis y el albergue se había llenado de gente. Cenamos ensalada con los chapatis untados de queso, afuera bien tranquilos. Y pronto se largo a llover. Aquí los días transcurren así.
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