Se podría decir que nos despertamos, si pudiésemos decir que nos dormimos. Dado que estuvimos en una continua duermevela, decidimos arrancar cuando abrió informes, alrededor de las 8hs, para consultar sobre la apertura de la terminal de trenes. Hacia allí nos dirigimos, mochilas a cuestas, caminando unas cuantas cuadritas. Al llegar la respuesta fue la esperada: no hay pasajes y es casi imposible que devuelvan. Nos quedamos esperando un rato igual pero, honestamente, la mala onda del boletero nos hizo reconsiderar movernos hasta La Banda (pcia. de Santiago del Estero y primera parada del tren), a probar suerte. Volvimos a caminar hasta la terminal de buses (uffff!), y el próximo salía 16:20hs...sindo las 10 de la mañana! Ufaaaa!! Son aburridísimos los tiempos muertos de espera...
Fuimos al Parque 9 de Julio, enfrente de la terminal, que es un espacio verde enorme (muy similar a los bosques de Palermo), y nos arrojamos allí. Pudimos dormitar un rato, Milo compró comida (fideos, tarta de humita y tortilla de papa...ñami!), y dos gitanas me embaucaron $100...aparte esperaaaaamos... Finalmente se hizo la hora deseada. Abordamos el micro y justo pusieron la peli "Relatos Salvajes", con lo cual el dormir quedó postergado. Muy buen peli la verdad, fuerte y real. El viaje se hizo ameno. Arribamos a La Banda y la terminal de trenes estaba ya cerrada. Ahí me empaqué un poquito e insistí en que vayamos a algún hospedaje con cama, a pesar del precio. Encontramos una habitación con cama matrimonial, ducha y ventilador a $120 c/u. No me resultó tan caro. Nos bañamos, mega placer, cenamos sanguches de todo, y nos tiramos de una a aprovechar el bello colchón que teníamos. Qué lindo fue estar horizontal y dormir bien! Buenas nocheszzzzz...
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