jueves, 26 de febrero de 2015

DÍA 63 - 22 de Febrero, 2015...

Una fila se iba formando al lado de las vías cuanto más se acercaba la hora, y la ansiedad crecía. Las luces del tren comenzaron a verse. La atmósfera de alerta era palpable, a pesar del horario. Con su freno corrimos hacia la puerta de un vagón visiblemente vacío. Tras un triste momento típico de confusa desorganización, se volvió a armar la fila, quedando nosotros al final de ella, ¿Llegaremos a subir? La incertidumbre atenaza, junto con una sensación adrenalínica. Vamos avanzando. Nuestras mochilas están tan impacientes como nosotros. Pasito a paso nos acercamos a la entrada. Nos piden el documento. Elevamos un pie, colocamos a su lado el otro. Estamos arriba!!! Lo conseguimos! El tren será el medio de transporte de nuestros seres por el resto del trayecto. Gracias vidita linda! Gracias por tantas sensaciones! Gracias por este regalo!
Ahora comienza lo que queda del viaje: un día enterito de tren. Nos acomodamos como pudimos para intentar dormir, lográndolo de a ratos. Luego nos movimos a un mejor lugar: dos asientos de dos enfrentados. Igual el vagón no se llenó así que fuimos rotando. Y fuimos charlando, durmiendo, comiendo, escuchando música, leyendo, mirando el techo, teniendo mucho calos, mirando por la ventana, siendo picada por una avispa (primera vez para todo), siendo encarada por un guarda para compartir un fasito si tenía (no tenía), yendo al baño, estirando las patas un poco en Rosario, sacando fotos al último atardecer, y así pasaban las horas...
Finalmente arribamos a destino, bien a horario, 3:30hs clavadas. Nos quedamos dentro de la terminal de Retiro hasta que abrieron los subtes, e hicimos la tradicional combinación C-E para llegar a La Burbuja, nuestro hogar. La ciudad sigue igual, gris y olorosa. Y fue muy extraño volver a entrar en casa después de un tiempo tan largo. Seguía sin cambios aparentes, estos ya vendrán, pero era YO quien ya no era la misma.-


No hay comentarios:

Publicar un comentario