Temprano salimos finalmente a la ruta, luego de una sentida despedida y fuertes abrazos de los de verdad. Hasta pronto, amigxs!
Cinco dedos nos conducieron hasta Lavalle (pcia. de Santiago de Estero): una pareja de Tandil, Saúl y Patricia, que habíamos conocido en el camping de Capilla, nos llevaron hasta Cruz del Eje; un hombre que también levantó a otro muchacho hasta la rotonda; un policía hasta un cruce; una pareja hasta Dean Funes; y dos camioneros hasta Lavalle. Mi camionero era un pibe re piola y me fue contando la historia de su vida, incluyendo cuan enamorado está de su bebá de 9 meses, Elena, y de su chica, y mostrándome fotos. Le cebé mate sin lavarlo, y charla va, charla viene, el viaje se hizo ameno. Y viajé por vez primera en un camión! Estuvo buenísimo! Alto y lento jaja. El Milo viajó con un camionero más parco, pobre... a él que le gusta hablar jeje.
Hicimos un poco más de dedo al llegar, pero ya la noche estaba sobre nosotros. Entonces nos tiramos detrás de la estación de servicio YPF donde nos dejaron, compramos unos bizcochitos Don Satur dulces y salados que devoramos cuando nos dimos cuenta que no habíamos comido casi nada en todo el día y, con los aislantes y las mochis al lado, nos dispusimos a pasar la noche. Yo pasé una de las peores. Mucho frío, me dolía la espalda y me sobresaltaba con cualquier ruidito. Estaba demasiado alerta. Pero sobreviví jaja. Y fue toda una experiencia :)
No hay comentarios:
Publicar un comentario