Nuevamente desistimos de Las Salinas pero, en cambio, recorrimos los alrededores de Purmamarca. Subimos al morro del otro lado de la ruta, desde donde hay una vista hermosa de todo el pueblo, del cerro de 7 colores y de todo el valle. Y también caminamos hasta la ruta n°9 donde cerquita hay una mágica vertiente naciendo de la montaña con aguas cristalinas, como las del Sur. Un pequeño remanso de belleza perfecta. Un oasis. Este lugar no deja de sorprender :)
A la vuelta, tuve que tomarme una siesta porque los 8kms de caminata me extenuaron. Pero luego quedé fresca como una lechuga recién lavada. Fuí a la plaza donde estaba tocando una banda en vivo (que empezó jazzera y terminó cumbiera, pero sonaba bien), y encontré a los chicos. Ahí salió una rancheada re linda con música, baile, malabares y charlas con abrazos. Tan tan linda noche! La cena fue un revuelto de cebolla, ají, zapallitos y las oportunas zanahorias que recolectamos en la vertiente. Quedó de lujo! Y... algunas cosas que nos pasan son de no creer...
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