Esta mañana se inició bien temprano. 6am ya estábamos dispuestos a desarmar campamento y para las 7hs estuvimos prestos a partir. La motivación de no pagar camping, que le dicen. Fuimos a la plaza, pero surgió una secuencia medio turbia con un flaco que le había intentado afanar la bolsa de dormir a Germán, entonces nos fuimos a la terminal. Con la espera vino el desayuno de avena fría con galletitas. Nos subimos al micro, viajando de pie hasta Tilcara, y en no mucho tiempo llegamos a Humahuaca. Descubrí que es un pueblo bastante más lindo de lo que me esperaba por alguna razón. Las calles son de piedra con drenaje central, y las casitas bajas están todas pegaditas. Muy bello. Averiguamos en varios campings hasta encontrar el indicado, con servicios, verde y sombra. Es un lindo lugar la verdad, con un balcón que tiene una bonita vista, da para pasar varios días aquí.
Para la hora del almuerzo justo estábamos en el mercado, donde venden de todo -y realmente de todo-, por lo que devoramos un platazo de puré, arroz, ensalada y milanesa que estuvo veinte puntos. Es un lugar muy extraño el mercado. Un laberinto de puestos con mamitas vendiendo desde comida o verduras hasta herramientas, pasando por ropa, utensillos de cocina, juguetes, cosas sueltas, y lo que se te ocurra. También tiene juegos de feria y un pool. Cartón lleno. Una zona era muy flashera con techos de lona de diferentes colores, que tornaban el aire de diversas tonalidades. Una lindura. También recorrimos el pueblo y su monumento con la gran escalinata.
A la vuelta nos pegamos una siesta bien merecida jaja y, al despertar, nos pusimos manos a la obra en la confección de una sopa de verduras gourmet. Compartimos tanto la sopa como el fogón y la charla con Germán, y luego conocimos a Melina y su swing, con quien el Milo estuvo jugando un rato. Yo escuché unas musiquitas y dí por terminado este largo y entretenido día.
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