jueves, 26 de febrero de 2015

DÍA 51 - 10 de Febrero, 2015...

Uno a uno nos fuimos despertando bien tranquilos. El lugar de reunión fue el patio trasero y su pastito, donde floreció mate, pan con manteca y azúcar, limón, y acrobacias con malabares. El sol nos acompañó con fuerza toda la mañana, hasta hacernos refugiar en la sombra. Allí continuamos leyendo, escribiendo y malabareando, hasta el guiso del mediodía. Fue un guiso de quinoa y estuvo bien rico, aunque escaso para mi gusto. Más bien me dejó re manija jaja
La tarde nos sorprendió con una fuerte y persistente lluvia, la cual anuló momentáneamente toda intención de caminar por los alrededores de San Isidro. En cambio, nos divertimos entre un dígalo con mímica y un cadáver exquisito, lecturas varias y una línea de producción de pan con dulce de leche para 20 personas. Tarde grandiosa! 
Con la caída del sol también se despidió la lluvia, y ahí algunos sí decidimos salir a caminar. Llegamos hasta el cementerio del pueblo, y fue una experiencia extraña... fue el cementerio más vivo que haya pisado, todo vibraba, se sentía su energía.  Se percibían almas, vida... de una manera muy natural... La noche se hizo presente en su puerta, y las nubes nos rodearon por completo. El camino de vuelta se desarrolló en plena oscuridad por la montaña con la breve y esporádica ayuda de un par de encendedores. Tramo alucinante! Apertura plena de sentidos!
La cena fue guiso de fideos con verduras de Doña Teresa, ñami. 


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