"Todos necesitamos un nombre, todos, para todo necesitamos un nombre, y los nombres acotan las cosas, las reducen a lo simple. A lo concreto, a veces lo imposible se torna inverosímil. Pero nunca nos preguntamos: ¿Qué es lo inverosímil? Tal vez lo que no nos penetra por la pulpa pechando hasta el carozo. Una cuerda que se lleva el viento reciencito realizado el parto y no alcanza a penetrar el cilindro acústico de nuestro pecho, y ¿Siquiera nos lo cuestionamos? ¿Acaso nos tomamos un breve instante en el trajín diario para contemplar la magia de cuanto nos rodea? ¿Podemos realmente percibir la profundidad de todo cuanto fluye a nuestro alrededor? ¿Somos capaces de tomar conciencia del todo? Atrevámonos a pensar que sí, quizás simplemente un día despertemos realmente ENTENDIENDO nuestro derredor, simplemente sepamos, probemos, que nada se pierde en la vida más que los amores. Y sí, tengamos miedo al mañana. Fluyamos. Que la vida se escapa de nuestras manos y el control se evapora en un suspiro. Un remolino de humanidad que sacuda las plantillas de tus fétidos zapatos y te incite a calzarte nuevamente las alas, entregándote de entero a la sublimidad del cóndor, compartiendo su valor y su visión."
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