miércoles, 25 de febrero de 2015

DÍA 32 - 22 de Enero, 2015...

Hoy se cumple un mes desde que salimos, y festejamos convirtiendo este día en uno memorable. El título es: Cucumelo y MediaHora.
Arrancamos muy tranquilos, ¿Cómo no hacerlo en un lugar como este?, desayunamos granola, y caminamos casi 5km hasta el susurrado cucu-point donde el Milo se internó en busca del sagrado hongo. Como una hora y media duró su búsqueda, y dio sus frutos en forma de un puñado de cabezones. Ahí mismo, a la vera de la ruta n°9, iniciamos el ritual. Nos miramos a los ojos, dijimos "salud!", masticamos un honguito con delicadeza, y aguardamos su llamado, al compás de nuestro caminar con un atado de leña en la espalda. Al llegar, masticamos a conciencia dos más. Sorpresivamente, a pesar de mi aversión a los hongos en general, su textura no me resultó desagradable ni tampoco su sabor. Lo sentí bien de la tierra. Al rato comenzó el viaje. Un viaje dentro de un viaje. Viaje de una apertura de sentires, muy pacífica y llena de alegría. No podía parar de sonreír. Me sentía sin preocupaciones, como si lo único real o con importancia fuese ese momento. Percibía mi alrededor con una magnitud mucho más realista y viva, llena de felicidad. Qué bello es el mundo! Ojalá se lo pudiese sentir así todo el tiempo, tener esa sensibilidad abierta a todos los estímulos que recibimos permanentemente y a todo lo que somos.
Al rato conocí a Pita y Parra, dos amigos del Milo, que son de las parejas más lindas que me crucé. Sobre todo Pita con sus rastas coloridas y decoradas, su swing de fuego y su sonrisa. Estuvimos compartiendo y charlando un rato, viendo los rayos del sol atardeciendo sobre el agua, y a la noche surgió cena comunitaria de sopa de arroz con zapallo, zanahoria y papa: más deleite para los sentidos! 
La nocturnidad finalizó con la sorpresa de que cayeran Cristián (Ey changoo!), con el Cordobés y otras gentes. Otra alegría! Y con un baile de fuego del Milo, que resultaba completamente hipnótico y atrapante.
La segunda parte del título es porque me pasé la otra mitad del día comiendo sin parar caramelos Media Hora, que me gustan tanto! jajaja



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